El tabaquismo es un problema de salud pública en todos los países del mundo. En todos ellos es sin duda, una de las mayores causas de enfermedad y mortalidad. El tabaco es causante de que el promedio de vida poblacional se reduzca en torno a los 10-15 años. En conjunto se afirma que la tasa de mortalidad de los fumadores triplica la de los no fumadores. |
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Conviene recordar, auque a veces no se destaca suficientemente, que el tabaco es responsable de más muertes que las que originan el alcohol, las drogas, los accidentes de tráfico, los incendios, los homicidios, los suicidios y el síndrome de inmunodeficiencia humana considerados simultáneamente.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el mundo existen más de 1200 millones de fumadores activos, es decir, aproximadamente un tercio de la población con más de 15 años de edad. En España fuman alrededor de 10 millones de personas, esto es, un 31% de los individuos con más de 16 años (37% hombres y 25% mujeres). La mayor prevalencia de consumo de tabaco se encuentra entre los adolescentes y los jóvenes, con un 50% de fumadores en el grupo comprendido entre los 16 y 25 años.
Las enfermedades directamente relaciones con el tabaco son muy numerosas y graves. Muchas de ellas son evitables, retrasables o mitigables si se abandona el hábito tabáquico. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, por ejemplo, aparece en un 15 a 20% de los fumadores y su morbimortalidad es muy importante. El tabaco es también la causa de casi un 90% de los cánceres broncopulmonares. También es un factor causal de primer orden , tanto en hombres como en mujeres, en otros muchos tumores como los laringe, esófago, cavidad oral, vejiga…Diversos trastornos cardiovasculares como la angina de pecho, las trombosis y las arteriopatías periféricas, tienen asimismo una relación etiológica directa con el consumo de tabaco. Finalmente, no debe olvidarse la repercusión del hábito tabáquico sobre el embarazo, el parto y el puerperio, ni el impacto del humo de cigarrillo sobre el fumador pasivo.
Conviene también señalar que los costes sanitarios, familiares y sociales derivados del consumo de tabaco son muy elevados. A este respecto quizás baste con señalar que el Ministerio de Sanidad y Consumo ha estimado que, en el año 2001, el gasto directamente dependiente de enfermedades atribuibles al tabaco había superado los 3500 millones de euros.
Estos son los datos disponibles, sin duda impresionantes y de gran trascendencia desde un punto de vista clínico, económico y sociosanitario. No puede sorprender, por tanto, que la OMS haya definido al tabaquismo como una enfermedad adictiva crónica, que debe tener el necesario reconocimiento para evitar sus catastróficos efectos sobre la salud. Tampoco extraña que en el año 2003 se haya aprobado el convenio marco mundial para el control de esta drogodependencia, al que se han adherido sin fisuras los 192 países miembros de la organización. En España, y en consonancia con dicha resolución, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha puesto en marcha el Plan Nacional para la Prevención y Control del Tabaquismo, con un amplio conjunto de medidas, tanto legislativas como preventivas o terapéuticas, cuyo objetivo final coincide con el lema adoptado por la OMS: salvar vidas y prevenir la enfermedad. |